Uno más


A MR! lo reconocí desde el principio. No le dije cuánto lo quiero hasta hace apenas unos días pero reconocí sus ojos desde la primera vez que me tuvo entre sus dedos.


Y me gusta. Me gusta sentirme emocionalmente franqueable y sentimentalmente desnuda. Me gusta eso de sentirme llena de seguridades y de dudas, de alegrías y miedos. Porque eso es lo que más me pasa cuando estoy entre sus labios, un escalofrío terriblemente delicioso.