Murmullos

Feliz, feliz cumpleaños.

Lo quiero desde la primera vez que le hice un comentario burlón y respondió con esa risa tan franca y tan suya. Lo quiero más desde que, al siguiente segundo, ya me lo estaba regresando.

Como he dicho innumerables veces, rápidamente lo convertí en una de mis piedras angulares, ese amigo que a veces me susurraba al oído que me estaba saliendo del carril y otras tantas me regresaba a él a pura cachetada emocional. Lo convertí en amigo, colega, maestro, confidente, protegido y protector. Le lloré, le pedí consejos, reí con él, le he aprendido muchísimo y sé que es de esos amigos que se vuelven fuente inagotable de conocimientos (propios y misceláneos).

Es de esas personas inteligentes, cultas, decentes, interesantes y simpáticas que conquista a los amigos que le presentas y los convierte en sus amigos. Es de esas personas con las que es maravilloso tomar café, editar textos o estudiar economía.

Recuerdo cuando me contaba las primeras veces que salió con su novia, la felicidad, la risa, los consejos... cuando yo le contaba del mío. Es ese que siempre te devuelve la fe en la humanidad... eso. Tiene una estatura moral tan atípica que hasta parece salido de algún libro de buenas costumbres...

Víctor fue, durante años, el remedio perfecto para mi sed literaria. En mitad de un instituto tecnológico él era ese chorro de agua fresca con el que podía pasar horas hablando de literatura y de planes a futuro y de amores. Sobre todo de literatura. Junto a él me descubrí no sólo capaz de editar, sino también de crear. Gracias a él seguir mis sueños fue más llevadero porque, alguna vez en mitad de un laboratorio de economía, me dijo que lo que más tenía que respetar en todo este proceso de vivir, era a mí misma.
En su examen profesional me sentía mamá en pastorela. Es un hombre brillante y los sinodales lo reconocían ahí, delante de todos. Alguno dijo que era uno de los alumnos más capaces que había tenido en 25 años de dar clases en el ITAM... y yo me emocionaba hasta las lágrimas, porque ¿a quién engaño? Lo mío, lo mío, es llorar como niña pobre en panadería.

No sé cómo habrían sido mis años en el ITAM y en el periódico sin sus consejos siempre atinados, sus enseñanzas invaluables, sus ocurrencias que me doblaban de risa, sus sonrisas que siempre alentaban. Tiene alma de maestro, siempre puede hacerte entender, con facilidad, lo que está explicando.

Hay años completos de mi vida que no se explicarían igual sin él. Y siempre lo voy a amar profundamente.

Te quiero tanto, puerquito capitalista.

Outro trabalho

Me ofrecen un trabajo en Madrid. Un buen trabajo. Me ofrecen los papeles, donde vivir y el trabajo. Me encantaría agarrar todo, mandarlo al diablo e irme a Madrid. Amo México y me gustaría estar acá, pero cada día tengo más miedo.
Mi mamá desde hace tiempo quiere que me vaya, mi hermana cree que es una gran oportunidad, yo no sé qué hacer.
Yo quiero un intercambio en la Universidad de Lisboa, quiero aprender mucho sobre teoría de juegos, quiero constituir la empresa y dejar de preocuparme por la diferencia en cobranza entre ser persona física y ser persona moral, quiero a Nina junto a mí siempre...
Y me dijeron que lo piense, que me dan un par de meses para decidirlo y no sé cómo empezar a mandar todo al carajo.

26 años después...

Él el adorable, el que desde el principio no ha descansado, al que le he escrito en todos lados, incluso antes de conocerlo. El Rolls-Royce, el adorable, el tierno, el fuerte, el inefable, el culto, el impasible, el que pone cara idiota cuando algo le gusta, el único. El salvavidas, el tirano, la sombra que salva en mitad de un día muy soleado, el sol que te orilla hacia la sombra, el siempre estresado, el risueño. El misterioso que nunca me oculta algún secreto, el que sabe valorar lo que importa pero siempre parece despistado...


Hoy es su cumpleaños. Y lo quiero tanto que creo que algún día hasta lo haré convencerse de mis sentimientos.

El señor

Lo veo desde el otro lado de la habitación platicando con mis amigos y haciéndolos reír. Son las 2:30 a.m. y él ha tenido una semana terriblemente cansada en el trabajo. Sé que desearía estar dormido, pero ahí está desde medio día llevando el pastel y montando sillas y mesas en el jardín, yendo a superama por platos y vasos desechables, armando canastitas de dulces... e irremediablemente pienso en cómo pasó todo lo que pasó y no puedo más que sentirme afortunada y feliz porque no haya quitado el dedo del renglón:

Le tomó un mes de insistencia que aceptara tomar café con él, yo siempre tenía un buen pretexto para no hacerlo, desde tarea y café con amigas, hasta exámenes y viajes, pero él seguía invitándome. A nuestra primera cita llegué con tres horas de retraso: me habló para decirme que ya estaba ahí y en ese momento me metí a bañar. Para mi sorpresa, cuando llegué ahí seguía. Durante más de tres meses no lo dejé siquiera pagar por mi café; yo llegaba en mi auto a la cafetería convenida, pagaba mi café y después de un par de horas me iba. Ni siquiera aceptaba verlo cerca de "mi zona" (el ITAM o mi casa), siempre lo veía en Polanco porque, pues, básicamente me negué durante casi un año a que supiera dónde vivo.

Si le tomó más de tres meses pagar por mi café, imagínense cuánto le tomó que aceptara comer con él. Casi nueve meses. Y eso fue comer con él, no que me invitara a comer. Durante todo ese tiempo intenté resistirme, primero porque me llevaba muchos años, pero sobre todo porque después de un tiempo supe que, convenientemente, me ocultaba una parte importante de su historia... A mis tiernitos 20 años recién cumplidos me sentí muy fregona y audaz como para poder manejarlo, creí poder tomar café y platicar y aprender sin enamorarme de él. ¡Ja! Como era de esperar, mis 20 añitos no pudieron contra sus 46, pero lo intenté.

Muchas cosas pasaron durante estos años; creo que lo más complicado fue el año pasado: durante el tercer trimestre del año le dije que nuestra relación "pasajera" ya no me gustaba ni poquito y que quería más cosas, así que me iba a buscarlas. Me dijo que él me podía y quería dar esas cosas, que le diera chance de hacerlo. Obvio dije que sí. Luego, unas semanas después, le dije que mejor siempre no. Luego, unas semanas después de eso le dije que mejor sí... y nos fuimos a Las Vegas para celebrar el aniversario y la decisión. Pocos días después de llegar de LV tuvimos una pelea fuerte y le dije que ya no quería nada con él. Además, le dije, yo tenía todas las de ganar: aprendí mucho, quise mucho pero seguía siendo muy joven y encontraría a alguien más que me hiciera desear nunca irme de su lado.

No intento decir que fui una tirana y sólo él le echó ganas, él también tiene sus cosas, y cada que nos arreglábamos había un plan completo para hacerse cargo de esas cosas, pero pasados unos días nos volvíamos a pelear y... ¡pfff! Una vez, como a principios de febrero, lo troné y cuando él me decía que me amaba y que le diera una oportunidad yo le contestaba "yo no, no quiero saber de ti... es más, ¿ese plan que tenías antes de regresar con tu ex para no quedarte solo? Deberías hacerlo porque sería muy feo verte solo a los 60, si es que llegas..." Era yo una escuincla pretenciosa que sólo quería oír una y otra vez todo lo que estaba dispuesto a hacer por mí. Pero funcionó, pasado un tiempo muy corto nos volvimos a arreglar.

Sé que suena a relación inestable de secundaria, pero no fue nada de eso (en serio, tanto mi terapeuta como el suyo coinciden en eso, y ellos saben más que ustedes XD), simplemente estábamos en el proceso de averiguar cómo unir dos crianzas, generaciones y concepciones del mundo tan distintas. Un buen día, hacia finales de marzo, le dije "la verdad ya sé qué quiero y cuándo y para eso me tengo que ir ya." Me pidió que lo esperara dos semanas, le dije que no, me pidió una semana, le dije que se la tomara pero que yo no lo iba a esperar, que si luego quería correr para alcanzarme, bienvenido. Se hizo cargo de todo en tres días...

Pero esa es sólo una parte, la parte menos estable. La parte fabulosa es que tengo un señor increíble que se interesa siempre en mis cosas, que me abraza cuando lloro y se ocupa a diario de mi felicidad, un hombre que se enorgullece de mis logros y me enseña taaanto. Un hombre que abriga mi alma y me acompaña por las noches a pasear a Nina y a Lamia. Tengo un señor excepcional que me hace sentir orgullosa a cada instante, que siempre me abre la puerta y me trae flores y con quien hablo horas y horas y horas de cosas interesantes y también de cosas ridículas, que trata de caerle bien a mis amigos y hasta a los papás de mis amigos. Un hombre que me despierta a besos y sonríe en cuanto me ve, que me regala libros, me besa la frente y me dice princesa...

Y me encanta
poder compartirlo todo con él porque lo adoro. Lo adoro tonta e intempestivamente, inmadura y torpemente, pero con todas mis fuerzas.Y compartirlo todo con él incluye la casa que estamos buscando.

:)

Mis 24

Estoy a días de cumplir 24 años y mi vida no es, para nada, como la tenía planeada para esta edad.

No estoy haciendo o ya tengo una maestría, aún no vivo sola, no me he comprado mi propio auto con mi propio dinero, todavía no sé lo que es una cruda, no voy a una linda oficina todas las mañanas (seamos honestos, ¿quién sueña con ir a un cubículo?) y no estoy compartiendo mi vida con el amor de mi vida adolescente.

Estoy en mi segunda carrera; la Literatura es un sueño ampliamente anhelado, aunque se haya visto retrasado por la Ciencia Política, sigo con el auto que me dio mi mamá y viviendo en su casa. No me apetece nada una cruda, hago home office (lo cual es más lindo que cualquier oficina) y terminé enamorada de alguien que me lleva 26 años y con quien quiero estar mucho tiempo.

AMO mi vida. Y no puedo esperar a que comiencen mis 24 para ver qué otros planes me cambian.

Moi

Me siento entre afortunada y confundida. Uno de mis mejores amigos siempre me dice que mi peor defecto es que casi todos me perdonan casi todo, y eso me hace daño.

No sé, tal vez sea cierto, pero mientras tanto me siento justo así:

"Well I don't believe in God
But she talks to me all the time
And I banish my mother
But she holds me when I cry
And I've been unfaithful
But with me he'll spend the rest of his life
And I have been forgiven
By all whom I've betrayed and love"
-Stil I can't be still


Y es tan fiel a mi vida ahorita, que hasta me da escalofríos a veces.

Lamia is gone :(

Nina y yo extrañamos locamente a Lamia. El señor pudo meterla a su casa dos días después de que la compró, así que ahora sólo viene algunas noches a juguetear en el jardín con Nina, pero no es lo mismo, cuando se va la extraño más que al señor :P


Así que aquí les dejo una foto de las dos siendo felizmente juguetonas en mi jardín

La cachetada emocional que pides a gritos

Pareciera que en verdad estás volviéndote loca. Supongo que no hay manera de pasarla tan mal sin estar enloquecida, pero lo que haces está volviéndose peligroso para ti misma.

Después de tantos años de engaños, tantas mentiras con total descaro, tantas humillaciones y esa aparente falta de remordimiento. Después de todas las penas, las lágrimas y frustraciones que te ha arrancado, la manera en que ha jugado con tu autoestima y esa forma particular de ningunearte, después de sus constantes agresiones, de cómo ha echado por la borda lo que tenían... ¿Qué buscas? ¿Dónde está la confianza en ti misma, el amor propio, la dignidad?

Y es que, ya ni la jodes, ya se te dijo que esa no se compra en Superama, pero decidiste creer que no te lo estaba diciendo en serio, o que tal vez ni siquiera era un comentario para ti.

Otra perrita :D

Les presento a la nueva integrante. Al principio Nina se puso malita de sus celos, pero cuando le cayó el veinte de que es una bebé se volvió tiernita y maternal.



No es mía, es del señor, pero está temporalmente en mi casa. La vimos, nos encantó y ellos se enamoraron perdidamente; ella inmediatamente se le acurrucó y él quedó derretido. Como es bebé y todavía no tiene todas sus vacunas eso de que pueda jugar con Nina y corretear en el jardín le viene de maravilla.

Estamos fascinados, y hablamos de cómo adaptar los planes que tenemos ya no a una perrita hiperactiva, sino a una hiperactiva y a una enorme.

Y son hermosas juntas. Y nos tiene totalmente embobados.

El moro werido (o la amistad)

Éramos apenas unos pubertos sintiéndose adolescentes cuando nos conocimos. Los dos teníamos un hambre intelectual y emocional que usamos como punto de encuentro, además del reconocimiento de otros conocidos por nuestra inteligencia brillante y nuestra supuesta madurez. El cerebro nos dio un campo de acción maravilloso que explotábamos diariamente. No podría siquiera calcular los días en los que pasamos las tardes enteras enfrascados en sesudas discusiones ni las madrugadas en las que inventamos palabras, historias completas, telenovelas baratas y nos poníamos la máscara de Mulder y Scully para convencernos de conspiraciones gubernamentales. Varias veces nos amaneció entre risas y otras tantas entre lágrimas... éramos ya un par de adolescentes que se querían sentir adultos y no terminaban de entender que esas emociones eran parte fundamental, y obligatoria, de esa etapa.

Durante muchísimo tiempo fue mi confidente por antonomasia, con el que podía platicar horas y horas y horas sobre nada y él entendía todo. ¡Qué urgencia salir de la escuela para hablar con él! El ineludible momento en el que se volvió la persona que más me conocía y la consecuencia lógica de esto.

Me conoció todo lo que había que conocer y le conocí otras tantas cosas. Nuestras trastadas eran, pasados unos días, material de nuestras siempre presentes puestas en escena. Lo quise tanto que lo sigo queriendo.

Y el domingo lo veo, de nuevo, después de tanto tiempo, y no puedo esperar para abrazarlo y decirle, a la cara, cuánto lamento no haber estado ahí para darle ánimos, ayudarlo en lo que quisiera, echarle Clonazepam a su agua, por lo menos. Y por supuesto, agadecerle que creyera en mí.

Gracias, Werido y el domingo morearemos weridamente por la vida..

"FIn de semana, cantar mil canciones"

Por primera vez fui al Estadio Olímpico Universitario y me divertí como enana, aunque sí lo imaginaba distinto. No sé, por mucho que MR! se enoje, sigo sintiendo que hay más ambiente en un partido de americano universitario en uno que otro pueblaco gringo que en un partido de soccer profesional... me dice que no compare y que me va a invitar a un Pumas-América en entrada general para ver si así ya siento "suficiente ambiente", luego empieza a explicarme algo que no recuerdo porque no le estaba poniendo atención y cuando deja de explicarlo le pregunto si ya dejó de farolear y me ataco de risa.

El fin de semana fue redondo: un concierto en Bellas Artes seguido por una cena deliciosa y una plática espectacular, intentos fallidos de sabotaje que dieron lugar a una conversación aún más profunda... al otro día un picnic improvisado en mitad de su comedor, por la noche una caminata en el parque y despertar con su voz diciéndome "ya es hora, princesa" y yo pidiendo cinco minutos más. Y el domingo el estadio y mariscos y pasear a Nina durante horas mientras platicamos tomados de la mano como escuincles de secundaria.

Es curioso, hemos pasado por muchas cosas y justo hoy hablábamos de nuestra casi recién descubierta capacidad para desarrollar métodos eficientes de solución de conflictos en mitad del caos y cómo eso hace obvia nuestra compatibilidad y cómo, al mismo tiempo, hace esta relación distinta que cualquier otra relación...

Yy lo explica todo (sí, crecí con Clarissa, ¿y?)

Oh, sí, lo sé todo, así que deja la agresión y el berreo de puerquito en matadero porque puedes colmarme la paciencia y eso no va a estar nada padre...

A verdade

El amor no se pide ni se exige, mucho menos se suplica o se ruega. Lo mismo pasa con todas las expresiones de amor, desde los besos, las caricias y el respeto hasta la confianza, el sexo y los abrazos. No es distinto con los métodos de negociación. Eso es algo que de 1987 para acá ya debiste haber entendido, pero parece que nomás no te entra a la cabeza...

A veces es desesperante tratar de negociar con alguien y no encontrar por dónde empezar; es horible saber que una parte está en un rotundo sí mientras la otra está en un rotundo no. Pero siempre es maravilloso encontrar que el terreno común es el amor y de ahí partir.

Back on track

-Hacer el amor en completa libertad es la mejor manera de hacer el amor.
-...
-¿Qué?
-... Nada... ¿y luego?

Autógrafo

Le doy mi pluma rosa y le pido que me ponga su autógrafo en mi copia del proyecto que entregamos hace unos días (ese que nos tomó dos años). Me sonríe y me dice que él estaba pensando en decirme lo mismo. La parte de arriba, que convenientemente no sale en la foto, trae un lindo dibujito de cómo me ama y uno de los tantos apodos cariñosos que me dice... termina de escribir, me abraza y me dice "Gracias, princesa. Gracias por empujarme a esto."

Cada que estoy leyendo el documento final me dan ganas de volver a la página donde está.



Soy feliz. Lo adoro y me ama.

Catarsis

Hace un mes tuve la sesión de terapia más difícil que he tenido... y miren que he tenido muchos años para comparar. Sentí lo que nunca alguien debería sentir en terapia: me sentí juzgada, lastimada y deliberadamente agredida por la única persona que sabe absolutamente todo de mí, sin ediciones, sin censura y sin agenda.

Salí del consultorio con una profunda tristeza y una desesperación terrible pues me responsabilizó por cosas que no podían ser mi responsabilidad. Y no podían serlo porque eran situaciones que escapaban a mi control, no sólo porque no tenía la fortaleza ni la madurez de evitarlas, tampoco tenía la edad. Además menospreció lo más valioso e importante en mi vida: mi familia. La cereza del pastel fue decirme que mi pareja era, entre otras muchas cosas, un patán embustero. Decidí que era un idiota y salí de ahí convencida de no regresar, pues cuando estás en terapia confías en la capacidad del terapeuta para volverse, de alguna manera, tu volante emocional, que lo tomarás de la mano y te dejarás llevar porque él conoce el camino mejor que tú y sabe dónde hay baches y cómo tomar cada tope.

Ese día lloré hasta bien entrada la media noche en el parque México mientras MR! me abrazaba y me decía que, efectivamente, mi terapeuta era un pendejo y no debía regresar. Luego llegué a casa y entre lágrimas le dije a mi familia que no quería volver a ir con ese güey y que necesitaba encontrar otro. Después de preguntarme si no habría sido un proceso terapéutico me dijeron que consideraban necesario que fuera una vez más a decirle lo que sentía pues era una manera de demostrarme que me encargo de mí misma y me defiendo. Hecho eso nos concentraríamos en encontrar a otro terapeuta.

Sabía que tenían razón, pero no me sentía lista. Ayer por fin lo hice; fui a su consultorio y le dije todo lo que pensaba y sentía, le dije que no me sentía cómoda porque creía que me había pateado cuando ya estaba en el suelo, expuse todo y le pedí que me explicara por qué lo había hecho. Le dije que durante todos estos años me ha ayudado muchísimo y que racionalmente creía que había una explicación perfectamente lógica y coherente para lo que había hecho, pero que en el plano sentimental no lo entendía y me sentía traicionada, así que necesitaba entender el por qué. Me lo explicó todo, me dijo qué había intentado con cada palabra y por qué creyó que era necesario y por qué sabía que yo podía soportarlo. Me dijo, también, que sabía que iba a pasar justo lo que pasó durante este mes y que quería llegar a ese momento en el que yo estaba defendiéndome pero que, honestamente, pensó que me tomaría más tiempo y que en ese sentido estaba sorprendido. Todo tuvo tanto sentido que fue casi una epifanía.

Salí del consultorio sintiendo que mi terapeuta no era un imbécil pero sin duda era un cabrón.

MR! estaba esperándome en el Starbucks de junto, en cuanto entré me preguntó cómo estaba, cómo me sentía, qué había pasado... hablamos largo tiempo, le expliqué todo lo que habíamos dicho y cuando terminé me dijo que mi terapeuta no es un pendejo sino un hijo de puta, un hijo de puta brillante y al que no debo perder. Luego me dijo que estaba orgulloso de mí porque eso requería una fuerza interna y un compromiso personal enorme y habla de quién soy y de por qué me ama.

Llegué a casa y hablé con mi familia, les conté, a grandes rasgos, lo que había pasado y que había decidido continuar mi terapia con él. Me dijeron que sin duda él es brillante y que les gustaría tener un papel más activo en todo este proceso que estoy viviendo. Les agradecí, les dije que lo más importante para mí son ellas y tenerlas hace toda la diferencia y me sentí, por primera vez en un mes, confiada, alegre y serena.

Todos aceptaron que fuera a mi ritmo, sabemos que hay procesos que se pueden postergar pero no evitar y que una vez que empiecen no habrá cómo frenarlos... justo por eso todo será a mi ritmo.

Y muéranse de envidia todos los que no tienen una familia marvillosa que siempre está al pendiente, una pareja increíble que en esas situaciones te abraza y toma de la mano mientras lloras, unos amigos que no dejan de llamar ni de mandar mensajes preguntándome cómo estoy y un terapeuta realmente chingón que te avienta contra la pared porque sabe que necesitas reaccionar y porque sabe que resisitirás el golpe y no sólo porque a tus 23 años tu lóbulo frontal está mejor que antes, sino porque ha visto el gran avance que llevas.

Soy una niña afortunada y estoy agradecida por eso. Y sí, definitivamente gané. A fin de cuentas todo es cuestión de pagos y todas mis estrategias dominantes me llevaron a un buen resultado. Si todo lo que hacemos se puede explicar de una manera u otra con teoría de juegos diré que este era uno de suma cero y yo obtuve el mejor pago :P

Receta

Una amiga me whatsappea diciéndome que me odia porque los cupcakes que le hice estaban deliciosos y se los comió todos. Me dice que, además, todos los que los probaron dijeron que estaban buenísimos y ya quieren más. Dice que me hará promoción porque "están tan ricos que qué bárbaros..." y me pide fotos. Hehehe, con eso ya son presonas y cafeterías comprándole cupcakes a mi linda personita. Obvio tengo que aprender a hacer el merengue suizo de fresa porque el señor lo hizo y pues, ni modo de pedirle que cada que tenga que hacerlo me venga a resolver la bronca. Digo, una vez es que me trate de enseñar, pero más pues, mhm... es como que abuso, ¿no?
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Nina tiembla mientras duerme. Es como si estuviera soñando con un paisaje helado. Y me despierta una ternura casi inverosímil.
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La llama Jabba the Hutt, aunque a veces también le dice Jabba the Not Hot, nos reímos de su abierta disposición a parecerse a mí, de lo monstruosamente desesperado que eso suena, de cómo habla abiertamente sobre lo que puede ser conmigo como referencia y, sobre todo, nos reímos de cómo se le ofrece a pesar de ser, básicamente, Jabba the Not Hot. Después nos reímos porque lo que Jabba the Not Hot no entiende es que no se puede intentar ser como yo porque, según él yo soy maravillosa y ella puede intentarlo cuanto quiera, pero simplemente no es.
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Dos años de ejecución y tres horas de impresión (gracias a la ineficiencia de los empleados de Office Depot) nos tomó llegar al punto en el que, con el documento en las manos, nos abrazamos, nos felicitamos y nos besamos para celebrarlo. La sensación de orgullo, satisfacción y felicidad es enorme. Mientras lo abrazo y le digo que estoy orgullosa de él porque es un Rolls Royce me abraza fuerte y me dice que yo soy quien lo hace así, que cuando menos soy la gasolina que lo hace caminar y que ese documento es un tributo a mí. Me agradece por insistirle en que lo hiciera, por orillarlo a creer y por ser su oxígeno. Las casablancas en la mesa son una manera de agradecérmelo, dice. Las gerberas de colores hermosos en mi cuarto tienen el mismo fin. Y cada que las veo sonrío. Y sonrío porque yo también estoy recibiendo bocanadas brutales de aire fresco...
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La sensación de que te pudiste haber librado de algo por cuestión de unos pocos minutos pero te cacharon apesta. No sé, haces la travesura, la disfrutas enormemente porque el baño de adrenalina es lo que te orilló a hacerla y justo cuando estás escapándote con una sonrisa de satisfacción, ¡tómenla! Entonces haces lo único que puedes hacer con ese problema: fingirte dueño de la situación, inventar un pretexto malísimo, alejarte con esa fingida sensación de control mientras contienes la risa y, una vez que estás al aire libre, estallar en carcajadas. Por supuesto una parte fundamental del proceso es agradecer que ya te estabas escapando cuando te cacharon... mejor ni pensar qué hubiera pasado 15 minutos antes. Pero de todos modos estás en una acera riendo y pensando que, de algún modo, te saliste con la tuya.
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¿Les conté del mejor grupo de FB que he visto? Hehehe, es genial: "-¡Señorita Laura, es que no lo supera! -¡Que pase la traumadaaaaaa"... tan cierto en tantos niveles que hasta parecería innecesariamente violento, excepto porque no lo es.

Oxalá, o tempo passe, hora a hora

Tomados de la mano diciéndonos cuánto nos amamos y lo maravillosamente excepcional que esto es, besándonos entre lágrimas y turnándonos para ir por Kleenex para el otro. Tomados de la mano mientras decimos cuánto nos amamos y lo difíciles que son las circunstancias, lo casi insoportables que se vuelven. Mis labios en su frente y sus manos en mi nuca, donde siempre quieren estar. Besos de esquimal. El mundo deteniéndose. Princesa, eres un fuckin' Rolls Royce, and in case you are wondering, you are the only Rolls Royce I know. Sonrío y lo tomo de la mano. Le digo que él es el Rolls Royce y responde que lo sabe, pero que yo también, y que sólo yo voy a estar a la altura siempre. Lloro. No hay otra manera de responder a eso. Lloro y me abraza.
Amo y soy amada y eso me parece tan apabullantemente hermoso que me da la fuerza necesaria para entender y aceptar las circunstancias porque ambos buscamos el mismo resultado. Papaya. Jugo de naranja. Besos en la espalda. Un descapotable en una autopista con una luna maravillosa. Nina por las noches.
Amo y soy amada y no importa la intensidad del sentimiento, eso no hace que el tiempo se mueva más rápido. Amo y soy amada y lo que más deseo es hacer las cosas bien, como deben hacerse. "Como dios manda". No hay otra manera. Amo y soy amada, por eso es tan necesaria y comprensible esta situación. Eso sí, lo necesaria y comprensible no la hacen más fácil...

Told you so...

Para eso me gustabas, escuincla, para no poder sostener tus decisiones por más de un par de semanas...

Domingo à tarde, trabalhando

Trabajamos frente a frente, justo como debe ser. De cuando en cuando levanto la vista de mi lap y lo veo metidísimo en lo que está haciendo. Sonrío con una mezcla de orgullo y admiración... amor le llamo, y sigo trabajando. Momentos después vuelvo a levantar la vista y lo veo mirándome y sonriendo. Siento como un Redoxon haciéndome efervescencia por el cuerpo.

Sí, me gustaría acostumbrarme a esto.

Dúh!

Comer alitas en el Hard Rock no es una buena idea en este estado de salud. No importa qué tan enamorada estés de tu acompañante. Supongo que es tan poco eficiente como ir a comprar un baumanómetro y salir con un sexy bote de nueces que pone en peligro tu salud.

Bien lista, que soy, ¿no?

Tip de vida (sabes que lo necesitas)

La dignidad no se compra en Superama... yo que tú guardaba un poquito pues es un ingrediente fundamental para la reconstrucción.Y bueno, no puedes reconstruir si perdiste lo que eres. Digo, por eso de que no hay peor ciego que el que no quiere ver

Ejem, ejem, ejem

La fuente oficial me informa que no creen posible que MR! me llame princesa (to this very day). Supongo que ni mencionar los otros apodos cariñositos, porque creerían que me empezará a crecer la nariz.

Hehe.

Flyin' solo, flyin' free

"All the king's horses and all the king's men
Couldn't put us back together again.
We huffed and we puffed,
And we blew this house down.
We tried. Yeah, we tried."
-Once upon a time, Idina Menzel-

Quería hacerlo desde hace mucho tiempo, pero no me decidía. No sé, supongo que era una mezcla de comodidad y miedo. Digo, más de tres años te hacen entrar a una zona de confort de la que a veces es difícil salir.

Estoy contenta, tranquila y orgullosa de mí. Estoy orgullosa por haber vencido la parte del "don't leave me" en aras de aquello que en verdad quiero. Me costó meses de terapia llegar al punto en el que pude decirle "te quiero muchísimo, pero no quiero una relación de pareja contigo". Y fue muy civilizado, amable, medido... nos queremos mucho, pero no como pareja. Los dos marcamos un hito en la vida del otro, pero no somos lo que queremos para compartir una vida.

Y me siento liberada y tranquila y no sé, tengo la certeza de que tengo un gran amigo con el que ya no tengo que pretender estar enamorada y de nuevo me estoy haciendo cargo de MI felicidad... y esa sensación es ¡WoW!

You win, Man

Tal vez sí soy una escapista... y tal vez ya llegó el momento de escaparme de nuevo.

**Boleto en mano